Cerrar la brecha educativa

Google.org apoya a organizaciones sin fines de lucro innovadoras con una iniciativa global de USD 50 millones


En el año 2000, los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU identificaron como uno de los mayores desafíos de la educación el simple hecho de lograr que los estudiantes llegaran a las aulas. En aquel entonces, casi uno de cada cinco niños no asistía a la escuela. Hoy, menos de dos décadas después, la intervención orientada y la voluntad política han reducido a la mitad la cantidad de niños que no van a la escuela, y el porcentaje de niños que concurren a la escuela ha alcanzado un 90% en todo el mundo.

Sin embargo, demasiados estudiantes aún no adquieren las habilidades básicas. Alrededor de 130 millones de niños completan cuatro años de escolaridad sin aprender a leer o sumar y restar. En la India, por ejemplo, aproximadamente la mitad de los niños de 5.° grado no pueden leer un texto de segundo grado ni resolver un problema de sustracción de dos dígitos. En Brasil, solo uno de cada diez graduados de secundaria se desempeña al nivel del grado en matemáticas.

Estas brechas en el aprendizaje de los estudiantes, que se reflejan en lugares de todo el mundo, provienen de numerosos desafíos: los estudiantes carecen de materiales en su nivel de lectura o en su lengua materna, los maestros carecen de las herramientas que necesitan para lograr su cometido, y los niños no pueden llegar a la escuela porque están atrapados en una zona de conflicto, entre otros.

Desde hace mucho tiempo, Google considera que la tecnología cumple una función fundamental para enfrentar este y otros desafíos educativos; se pueden ofrecer más libros a los estudiantes, más planes de lecciones a los profesores y aulas virtuales para los niños que no pueden llegar a las escuelas.

Pero la tecnología aplicada en forma dispareja solo empeora las diferencias en cuanto al acceso a oportunidades. En las comunidades prósperas, Internet ofrece experiencias de aprendizaje cada vez más enriquecedoras. Sin embargo, mientras los niños que viven conectados disfrutan de videos en línea, instructores digitales y realidad virtual, los niños menos afortunados de todo el mundo se quedan cada vez más atrás.

En Google.org, nuestro enfoque en cuanto a educación es encontrar las organizaciones sin fines de lucro más prometedoras y aportar lo mejor de Google (nuestra filantropía, nuestro personal y nuestros productos) para ayudarlas a cerrar esta brecha internacional en cuanto a aprendizaje y oportunidades académicas.

Filantropía, al estilo de Google

En 2016 Google.org lanzó una nueva iniciativa para dar USD 50 millones a las organizaciones que utilizan la tecnología para resolver algunas de las partes más difíciles de este problema de una manera escalable.

Google nunca ha adoptado una postura convencional para resolver problemas, y tampoco lo ha hecho Google.org. Cuando brindamos apoyo a una organización, nos comprometemos a brindar más que simplemente nuestra financiación: traemos a los beneficiarios a nuestra empresa y les brindamos acceso a nuestros mejores pensadores. Los ingenieros de Google ofrecen sus habilidades y su tiempo como voluntarios para que nuestros beneficiarios puedan llevar sus productos al próximo nivel. Además, Google les brinda productos y herramientas para que puedan escalar soluciones. Al igual que como lo hemos hecho siempre, compartimos lo que hemos aprendido con el resto del sector de las organizaciones sin fines de lucro, ya que creemos que las soluciones tecnológicas que pueden ayudar pertenecen a todos.

No queremos ayudar a las organizaciones sin fines de lucro a pasar de x a x+1. Queremos que lleguen a x al cuadrado.

Jacquelline Fuller, directora de Google.org

Nuestras donaciones en materia educativa se enfocarán en tres áreas donde la tecnología puede ayudar: dar a los estudiantes más acceso a materiales de aprendizaje de calidad, respaldar el desarrollo de los profesores y llegar a estudiantes en zonas de conflicto.

1. Dar a los niños el material adecuado

En todas partes del mundo, los estudiantes que provienen de comunidades de bajos recursos deben aprender con menos: menos libros, textos desactualizados y materiales irrelevantes desde el punto de vista cultural, o que incluso no están en el idioma correcto. La tecnología puede romper las barreras geográficas y financieras que impiden que los estudiantes tengan acceso a los recursos educativos y, al mismo tiempo, puede hacer que esos recursos sean más interesantes, interactivos y efectivos.

Uno de nuestros primeros beneficiarios en esta área es Foundation for Learning Equality, que está desarrollando software libre de código abierto para brindar materiales en línea, incluidos libros, instructivos en video y cuestionarios, a las 4,300 millones de personas que carecen de acceso permanente a Internet. Su nueva plataforma, Kolibri, funciona en numerosos dispositivos, desde computadoras de escritorio reacondicionadas hasta unidades de almacenamiento de archivos de bajo costo, y ayuda a los educadores a acceder al contenido digital, organizarlo y adaptarlo, incluso en las ubicaciones más remotas. Hasta el momento, han generado 7,000 videos y 26,000 ejercicios interactivos sin conexión para estudiantes de alrededor de 160 países.

Nuestro aporte financiero, junto con la asistencia técnica de los voluntarios de Google, ayudarán a Learning Equality a construir una biblioteca de contenido más grande y a ampliar su alcance para poder llegar así a cientos de miles de estudiantes nuevos. Este verano, los ingenieros y expertos en productos de Google se ofrecieron para trabajar durante cuatro semanas junto con el equipo de productos de Learning Equality en áreas tales como la experiencia del usuario, la interfaz del usuario, la integración de contenido y la tecnología de compresión de video.

2. Mantener a los profesores capacitados y comprometidos con su tarea

No es ninguna sorpresa que tener un gran profesor sea uno de los elementos que mejor predicen el éxito académico de un estudiante. En muchos países, la cantidad de profesores que hay simplemente no es suficiente. Para 2030, tan solo la India necesitará 3 millones de profesores nuevos de escuela primaria para seguirle el paso a su creciente población de estudiantes.

Pero una educación excelente no es simplemente una cuestión numérica; frecuentemente, los profesores deben enfrentar clases muy numerosas, capacitación ocasional, un programa de estudios rígido y poco creativo, e incluso la simple cuestión del aislamiento.

La docencia es una profesión solitaria. Entras a una clase y nadie te ve. Hay una comunidad de profesores allí fuera, pero es difícil llegar a ellos.

Abhinav Mathur, ingeniero y cofundador de Million Sparks Foundation

La tecnología puede facilitar el trabajo. Google.org ayuda a líderes locales a invertir en herramientas digitales que brinden a los profesores capacitación de calidad y herramientas de generación de confianza que fomenten la creatividad en el aula. La primera de estas donaciones es para ChalkLit de Million Sparks Foundation, una plataforma basada en un aplicación que combina contenidos breves alineados con los planes de estudio con una comunidad en línea para brindar apoyo a profesores de alto nivel y promover una enseñanza de máxima calidad. Ingenieros de Google que ofrecen en forma voluntaria su tiempo y sus habilidades asesorarán al equipo de Million Sparks sobre cómo optimizar la aplicación ChalkLit para que la usen profesores en entornos con poco ancho de banda o fuera de línea.

3. Ayudar a los estudiantes a aprender en momentos de crisis

Si bien nunca en la historia hubo tantos niños en la escuela como ahora, 32 millones de estudiantes en edad escolar primaria no pueden llegar a las aulas tradicionales debido a conflictos violentos y desplazamientos. La educación primaria de calidad es especialmente importante para los niños que, al vivir en campamentos u otros lugares difíciles de alcanzar, son altamente vulnerables a la pobreza y a la explotación laboral.

Un enfoque interesante para este problema proviene de un beneficiario de Google.org, War Child Holland, cuyo método basado en juegos, Can’t Wait To Learn, ayuda a evitar que los niños desplazados se queden atrás, ya que les otorga un año completo de lecciones y ejercicios que se alinean con el plan de estudios del país anfitrión.

Los datos recopilados de las primeras implementaciones del programa Can’t Wait To Learn en Sudán demostraron que los estudiantes aprenden realmente con el juego, que niños y niñas progresan de la misma manera, y que aquellos que menos saben son los que más aprenden. Con el respaldo de expertos en productos de Google, que se ofrecen de forma voluntaria para ayudar a diseñar el mapa de ruta del producto y a expandir el equipo de tecnología, War Child Holland tiene como objetivo llegar a un millón de estudiantes en los próximos cinco años.

Lanzamiento, reiteración, medición

Las soluciones que estamos probando no vienen completamente formadas ni garantizadas para el éxito. Nuestras iniciativas son apuestas cuidadosamente consideradas a innovadores experimentados, y planeamos medir nuestro progreso para orientar la trayectoria de nuestro trabajo, y compartir nuestros resultados para asegurar que todos puedan aprender junto con nosotros.

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